Acompañante Nutricional

Mi acercamiento a la alimentación vino de la mano de una dermatitis atópica. Pasé una época difícil emocionalmente y eso repercutió sobre mi piel. Por los medios ortodoxos sólo conseguía quitarme esos terribles sabañones que tantísimo me picaban con corticoides. Entré en bucle por casi 4 años, y sólo los corticoides día y noche me quitaban los picores, a veces hasta se me caía la piel, era horrible.

Ahí fue cuando pensé que mi hígado debía estar bastante intoxicado, y sin más empecé a investigar y experimentar otra forma de alimentarme para ver si conseguía resultados. ¡Ya lo creo! En 1 año mi piel estaba perfecta y no usaba ninguna medicación.

Creía tanto en ello que me formé en nutrición. No dejo de maravillarme cuando veo que se obtienen resultados cambiando hábitos alimenticios nocivos, alimentándose de una manera consciente, en la que elegimos qué comer, cuándo comer, y cómo elaborar nuestros platos.

Alimentarse no es lo mismo que nutrirse. Si sabemos diferenciar lo uno de lo otro podremos actuar de una forma más directa en nuestro estado energético. El impacto de la alimentación afecta tanto a nuestra parte biológica como emocional.

Sabiendo qué nos beneficia y qué nos perjudica, diseñamos una forma de comer que nos permita utilizar al máximo nuestros recursos, que nos aporte vitalidad y energía, y nos haga ser nosotr@s mism@s.

“Lo que comemos sí que importa en lo que luego somos, pensamos, sentimos, expresamos y hacemos”